Ahí estás, atrapada dentro de una habitación rodeada por cuatro paredes. Hay pistas esparcidas por todas partes que debes resolver para poder salir de lo que parece que ha sido un encierro eterno. Un bebé llora, un niño pequeño se lanza juguetes sobre la cabeza y una preadolescente, ajena al caos que la rodea, se queja de que nadie la entiende. Junto al sofá hay un pañal sucio que debería haberse tirado hace horas, pero tú todavía no has conseguido despegarte de la quinta toma de lactancia del día. Y, de repente, tu mente entra en una especie de modo Matrix y recorres con la mirada la habitación mientras imaginas que estás en otro lugar: un sitio tranquilo, relajante, donde te están dando un masaje.
Levanta la mano si has estado ahí. 🙋♀️ Apostamos a que muchas de nosotras hemos estado atrapadas en esa habitación de una forma u otra. La sensación de agotamiento, de no saber qué hacer después o de querer salir corriendo puede aparecer en algún momento de nuestra maternidad. No se habla mucho de ello y, sin embargo, muchas mujeres se sienten desbordadas por todo lo que conlleva la responsabilidad de ser madre.
Entonces, ¿cómo podemos evitar sentirnos así? Creemos que sentirse de esta manera es completamente normal, pero la forma en que reaccionamos ante ello es lo que nos permite, de verdad, encontrar la salida de ese escape room.
Pasos para descubrir, resolver y triunfar durante tu wombanhood
Cuando aceptaste este papel, probablemente te lo pintaron todo de color de rosa: una preciosa barriga, las primeras pataditas, una original fiesta para revelar el sexo del bebé, un baby shower increíble, ropa de recién nacido suficiente para llenar un armario y muchas otras cosas maravillosas. Lo que probablemente no estaba incluido en el paquete eran las noches sin dormir, aprender a interpretar el idioma de un bebé que llora desde el primer día, los días sin tiempo ni siquiera para ducharte y muchas otras “comodidades” asociadas a este puesto.
¿Significa esto que estamos diciendo que no deberías embarcarte en este viaje? ¡Por supuesto que no! No nos malinterpretes: la maternidad, o como nos gusta llamarla, wombanhood, es una de las experiencias más enriquecedoras y gratificantes que una mujer puede vivir. Simplemente necesitamos aprender qué podemos esperar realmente y, sobre todo, cómo sentirnos bien y exitosas con todo lo que hacemos.
Como diría Madonna: — «Express yourself»
Vale, sabemos que la canción habla de otra cosa, pero podemos quedarnos con algunas de sus frases para llenarnos de energía y encontrar la salida de nuestra habitación de escape. Básicamente, lo que queremos decir es que necesitas hablar, hablar y hablar un poco más sobre cómo te sientes. No te guardes todo dentro, porque acabarás atrapada en tu propia habitación de escape hasta explotar.
Y, desde luego, no queremos eso para ti. Así que habla con alguien en quien confíes sobre todo aquello que te preocupa o te molesta durante esta etapa. A veces necesitamos otra perspectiva para poder ver el panorama completo.
Reserva un poco de tiempo para tí. Mujer, ¡esto es muy importante! Necesitas planificar y hacer realidad un tiempo que sea exclusivamente tuyo. Eso significa dejar los platos donde están, no doblar la ropa —bueno, vale, dobla alguna para que la montaña no siga creciendo— y regalarte un poco de «tiempo para ti». Necesitas reconectar contigo misma, y la única manera de hacerlo es volver a encontrarte. Haz cosas que alimenten tu mente, tu cuerpo y tu alma.
Si alguna vez te encuentras en una situación como la que hemos descrito antes, recurre al «efecto baño». Ese momento en el que necesitas correr directamente al baño para:
- Llorar
- Descansar
- 💩
- Comer chocolate o algún dulce
- Simplemente mirarte al espejo
- Inspirar, espirar
- Hacer cualquier cosa que te apetezca
Es una solución rápida que ha ayudado a muchas a sobrevivir a los momentos más difíciles. Por alguna razón, un asiento de váter y una puerta cerrada tienen efectos mágicos de recuperación, aunque solo duren unos segundos. Pero son precisamente esos segundos los que necesitamos para volver a encontrarnos con nosotras mismas. Y, además, ¡se van acumulando!
Así que, si no puedes reservarte un día entero para ti, esos pequeños momentos también pueden alimentar tu alma.
¿Cuál es tu truco para volver a conectar contigo misma y salir de tu habitación de escape?
Comparte tus comentarios o reflexiones. Nos encantará conocer tu experiencia.